Serie Dominical, en curso: “Renovación”

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

La Epístola a los Romanos se concentra en lo que Dios ha hecho por nosotros a través de Jesucristo. Romanos 8:3

Pablo explica las doctrinas principales de nuestra fe, incluyendo el pecado, la salvación y la santificación. Sin embargo, él hace más que enseñar teología: enseña la conducta que debe seguir a la fe genuina e insta a sus lectores a poner en práctica su enseñanza.

Dios provee un ayudador, el Espíritu Santo, que nos da poder para andar en victoria y para honrar a Cristo.

Por el tiempo en que Pablo escribió esta carta, los cristianos judíos en Roma luchaban para conciliar su nueva fe en Cristo con la ley de Moisés; y los cristianos que habían sido paganos y no tenían trasfondo bíblico intentaban absorber esta enseñanza. Así que, la carta de Pablo cubre una amplia gama de asuntos. Él explica, por ejemplo, la diferencia entre la ley y la promesa, entre la justicia basada en las obras y la justicia basada en la fe.

También trata el crecimiento espiritual del creyente, el trato de Dios con Israel, y presenta aplicaciones prácticas del evangelio que son tan valiosas hoy como lo fueron en el primer siglo, cuando él las redactó.

Esta carta a la iglesia de Roma no es de lectura fácil 2 Pedro 3:15–16, Así que usted no se debe sorprender si en ocasiones Pablo desafía su pensamiento y lo obliga a hacer una pausa y reflexionar.

Esta carta lo afirmará en la fe, profundizará su compromiso con Cristo, y desafiará la manera en que usted vive.

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